Invest Clin 66(1): 101 - 115, 2025 https://doi.org/10.54817/IC.v66n1a09
Autor de correspondencia: José Núñez-Troconis. Dirección Postal: Calle 73 con Av. 3D y 3E Residencias Atlantis
Apto. 2B. Maracaibo. Zulia. Venezuela. E-mail: jtnunezt@gmail.com
Hiperplasia endometrial: una revisión
narrativa sobre su patogénesis, factores
de riesgo y diagnóstico.
José Núñez-Troconis
Departamento de Obstetricia y Ginecología. Universidad del Zulia.
Maracaibo-Venezuela.
Palabras clave: hiperplasia endometrial; patogenia; factores de riesgo; diagnóstico,
biopsia endometrial, ultrasonido.
Resumen. La hiperplasia endometrial con o sin atipia, es un diagnóstico
ginecológico común y un precursor del carcinoma endometrial. Durante los
años reproductivos, el riesgo de presentar una hiperplasia endometrial está
relacionado con los trastornos ovulatorios. En la menopausia y posmenopau-
sia, la hiperplasia endometrial está asociada con factores como la obesidad, la
terapia de reemplazo de estrógeno y otros. El objetivo de este estudio narra-
tivo fue revisar y analizar la patogenia, los factores de riesgo y los diferentes
métodos de diagnóstico de la hiperplasia endometrial. Se revisaron los años
comprendidos entre 1970 y noviembre de 2024 en la bibliografía latinoame-
ricana e internacional, usando los sitios electrónicos como Pub-Med, Google
Scholar, Springer, The Cochrane Library, Embase, Scielo, Imbiomed-L, Re-
dalyc y Latindex, entre otros.
102 Núñez-Troconis
Investigación Clínica 66(1): 2025
Endometrial hyperplasia: a narrative review
on its pathogenesis, risk factors and diagnosis.
Invest Clin 2025; 66 (1): 101 – 115
Keywords: endometrial hiperplasia; pathogenesis; risk factors; endometrial biopsy;
ultrasound.
Abstract. Endometrial hyperplasia with or without atypia is a common gy-
necological diagnosis and serve as precursor to endometrial carcinoma. During
the reproductive years, the risk of developing endometrial hyperplasia is related
to ovulatory disorders. In menopause and postmenopause, endometrial hyper-
plasia is linked to factors such as obesity, estrogen replacement therapy, and
others. This narrative study aims to review and analyze the pathogenesis, risk
factors, and different diagnostic methods related to endometrial hyperplasia.
The literature from 1970 and November 2024 was reviewed in the Latin Ameri-
can and international bibliography using electronic databases such as Pub-Med,
Google Scholar, Springer, the Cochrane Library, Embase, Scielo, Imbiomed-L,
Redalyc, and Latindex, among others.
Recibido: 12-06-2024 Aceptado: 18-01-2025
INTRODUCCIÓN
El sangramiento por causa de pre malig-
nidad o malignidad representa el 10% del to-
tal de los sangramientos uterinos anormales
(SUA). La patología premaligna del endome-
trio es la hiperplasia endometrial (HE), la cual
es una condición patológica caracterizada por
cambios hiperplásicos en las estructuras glan-
dulares y estromales endometriales 1. Montgo-
mery y col. 2 la definen como una proliferación
de las glándulas de tamaño y forma irregulares
con un aumento de la relación glándulas/estro-
ma. Como se mencionó, la HE es una enferme-
dad precancerosa, no fisiológica y no invasiva
que resulta de la proliferación del endometrio,
ocasionando un aumento del volumen de tejido
endometrial con alteraciones de la arquitectu-
ra glandular (forma y tamaño) y de la glándula
endometrial al estroma, en una relación supe-
rior a 1:1 3,4.
La mayoría de los casos de las HE son
el resultado de niveles elevados de estróge-
nos (Es), combinados con niveles insuficien-
tes de progesterona (P) 1,5. La estimulación
estrogénica, sin oposición en el endometrio,
provoca cambios epiteliales glandulares pro-
liferativos, incluida la remodelación glandu-
lar, lo que da lugar a glándulas de forma varia-
ble y de distribución irregular 1. Armstrong
y col. 6 reportaron la presencia de HE en el
10% de mujeres premenopáusicas y en el 6%
de las mujeres postmenopáusicas con SUA.
Se estima que la incidencia de la HE es al
menos tres veces mayor que la del cáncer de
endometrio (CE). Las estimaciones actuales
indican que la incidencia de HE se encuentra
alrededor de los 133 a 208 casos por 100.000
mujeres-año en los países occidentales7,8. Las
tasas de incidencia de los subtipos de HE son
121 casos por 100.000 mujeres x años para
la HE no atípica y 16,8 casos por 100.000
años-mujer para la HE atípica 7. El cáncer de
endometrio es la neoplasia maligna gineco-
lógica más común en el mundo occidental,
en especial en países desarrollados 9. Según
Globocan 10 y el Fondo Mundial para la In-
vestigación del Cáncer (World Cancer Re-
Hiperplasia endometrial: patogénesis, factores de riesgo y diagnóstico 103
Vol. 66(1): 101 - 115, 2025
search Fund International) 11 para el año
2022 se reportaron 420.368 nuevos casos
de CE en todo el mundo, lo cual represento
el 4,34%, ocupando el puesto 6 de todos los
canceres femeninos; asimismo, provocó la
muerte de 97.723 mujeres; es decir, un 2,3%
de mujeres a nivel global. Igualmente, según
Globocan 10, en el 2022 se diagnosticaron
233.582 casos de CE en el hemisferio occi-
dental; es decir, el 55,6% y provocó la muer-
te de 53.103 (22,7%). De acuerdo con la
Sociedad Americana del Cáncer (Ameri-
can Cancer Society) 12 para el año 2024
se diagnosticaron 67.880 casos de CE y
se produjeron 13.250 muertes en los Es-
tados Unidos de Norteamérica.
Históricamente, el CE rara vez aparece
en mujeres premenopáusicas; sin embargo,
con el aumento de la obesidad y la crecien-
te prevalencia del síndrome metabólico, los
cuadros de HE y de CE han aumentado nota-
blemente en frecuencia 9. La prevalencia del
CE aumenta con la edad, cerca de una cuar-
ta parte (21,3%) de nuevos diagnósticos ocu-
rren en pacientes menores de 55 años 13,14.
La exposición prolongada a Es sin oposición
es el principal factor de riesgo 15. La hiper-
plasia endometrial sin atipia tiene el riesgo
de progresar entre el 1 al 3% mientras que la
HE con atipias o neoplasia intraepitelial en-
dometrial (NIE) tiene el riesgo de progresar
entre un 14 a 45% 4; la incidencia de HE con
atipias es < 1% 6,16.
Los factores de riesgo para desarrollar
la HE y/o el CE que influyen en los niveles
de Es y/o P pueden ser: a) patologías tales
como obesidad, diabetes y otras anomalías
metabólicas; b) iatrogénicos, tales como
la terapia de reemplazo hormonal (THR),
uso de medicamentos para la fertilidad; c)
relacionados con eventos menstruales y re-
productivos como la menopausia tardía; d)
hábitos de vida como el tabaquismo. Los
factores de riesgo para desarrollar la HE y/o
el CE son similares.
Sin embargo, se ha sugerido que los fac-
tores de riesgo para estas dos condiciones
difieren con respecto a la historia reproduc-
tiva, ya que la paridad parece ser un factor
protector para el CE, pero no para la HE 5.
El objetivo de esta revisión de la HE es
analizar la patogenia, los factores de riesgo,
y los métodos para realizar el diagnóstico de
la HE en forma temprana con el propósito
de prevenir la evolución y el avance de esta
patología a CE.
MATERIAL Y MÉTODO
En la presente revisión narrativa se in-
vestigador y analizaron los estudios más re-
cientes y relevantes en relación con la pato-
genia, los factores de riesgo y el diagnóstico
de la HE. Se buscaron, revisaron y analizaron
publicaciones en los idiomas español e inglés.
Siguiendo las guías de PRISMA, se realizó
una búsqueda sistemática por vía electrónica
de publicaciones sobre el tema en PubMed,
Medline, ISI, DOAJ, Springer, Embase, Web of
Knowledge, DOAJ, Google Scholar y the Co-
chrane Library para artículos originales escri-
tos en el idioma inglés y en Scielo, Lantidex,
Imbiomed-L, Redalyc y Google Scholar, para
artículos originales escritos en el idioma es-
pañol. La búsqueda incluyó palabras claves,
tales como sangramiento uterino anormal,
hiperplasia endometrial, factores de riesgo, y
diagnóstico seguido de términos como: hiper-
plasia endometrial y patogenia o factores de
riesgo o diagnóstico. Se incluyeron los artícu-
los publicados en revistas médicas indexadas
y fueron excluidas aquellas publicaciones que
no pudieron ser abiertas electrónicamente;
asimismo, fueron excluidos de la revisión:
cartas al editor, reportes de casos, estudios
sin control y resúmenes de congresos. Se re-
visaron los artículos publicados desde el año
1970 hasta noviembre de 2024. La búsqueda
electrónica, la escogencia, el evalúo y el aná-
lisis de las publicaciones fue realizado por el
autor.
Patogénesis
Durante la fase proliferativa del ciclo
menstrual normal se produce aumento de la
expresión del oncogén bcl-2, oncogén situa-
104 Núñez-Troconis
Investigación Clínica 66(1): 2025
do en el cromosoma 18; el cual fue identifica-
do por primera vez en el linfoma folicular17,18.
La expresión de bcl-2 inhibe parcialmente la
apoptosis celular lo que permite a una célula
prolongar su supervivencia 19. La expresión
de bcl-2 parece ser parcialmente regulado a
través del control hormonal y su expresión
disminuye notablemente al inicio de la fase
secretora del ciclo menstrual 20,21. La dismi-
nución de la expresión de bcl-2 se correla-
ciona con la aparición de células apoptósicas
dentro del endometrio, observada durante la
fase secretora del ciclo menstrual 22. Se ha
demostrado que la expresión de bcl-2 aumen-
ta en la HE 19,23; sin embargo, este aumento
en la expresión de bcl-2 parece limitarse a
la HE compleja. Sorprendentemente, la ex-
presión disminuye en la HE atípica y el CE al
compararla con el endometrio proliferativo
23. Recientemente también se ha investigado
el papel del gen Fas/FasL, en el desarrollo
de la HE 22. El Fas es un miembro de la fa-
milia del factor de necrosis tumoral/factor
de crecimiento nervioso que se une a FasL
(ligando de Fas) e inicia la apoptosis. La ex-
presión del Fas y del FasL aumenta en mues-
tras de endometrio después del tratamiento
progestacional24. Maruo y col. 25 señalan que
una interacción entre la expresión de Fas y
bcl-2 podría contribuir al desarrollo de HE;
es decir, una disminución de la expresión del
Fas y aumento de la expresión del bcl-2. Es-
tos estudios han comenzado a proporcionar
alguna idea sobre los cambios moleculares
que conducen al desarrollo clínico de la HE
y el CE 2.
La hiperplasia endometrial se clasifica
en simple y compleja, basada en la compleji-
dad y el hacinamiento del marco glandular.
La hiperplasia endometrial simple, anterior-
mente denominada hiperplasia quística o
leve, es una lesión proliferativa de mínima
complejidad y amontonamiento glandular
con abundante estroma entre glándulas.
La hiperplasia endometrial compleja,
anteriormente denominada HE moderada,
es una lesión proliferativa con severa com-
plejidad y amontonamiento glandular; en la
HE compleja, las glándulas pueden variar en
tamaño, y se observa un estroma mínimo en-
tre las glándulas 2. Igualmente, la HE tam-
bién se clasifica según la presencia de atipia
citológica (AC). La atipia citológica se carac-
teriza por ser células epiteliales agrandadas,
hipercromáticas con nucléolos prominentes
y aumento de la relación núcleo-citoplasmá-
tica. La atipia citológica es considerada el
factor pronóstico más importante para la
progresión al CE. La hiperplasia endometrial
es un continuo proceso histológico evoluti-
vo, comenzando desde HE simple sin atipia
a HE compleja con atipia, seguido del CE 26.
Basado en esto, se ha establecido y recomen-
dado una clasificación de la HE muy sencilla,
tomando en cuenta la AC: HE simple y com-
pleja sin atipia e HE simple y compleja con
atipia (esta última conocida anteriormente
como HE severa o adenomatosa) 2,6,27. Menos
del 2% de las HE sin atipia progresan a CE y
la duración media de la progresión a CE es
de casi 10 años; la HE con atipia progresa a
CE en el 23% de los casos, con una duración
media de 4 años 28. La hiperplasia endome-
trial simple y compleja sin atipia usualmen-
te regresan espontáneamente en el 69% a
80% de los casos; el 19% de las HE simples
sin atipias y el 17% de las pacientes con HE
compleja sin atipia permanecen sin cambios.
La hiperplasia endometrial simple y comple-
ja con atipias regresan en el 69% y el 57%,
y progresan en el 14% y el 23%, respectiva-
mente. Como se mencionó anteriormente,
menos del 2% de la HE simple sin atipias
progresan primero a HE con atipia antes de
desarrollar el CE 2,28,29 y el 3% de las pacien-
tes con HE compleja sin atipia progresan a
CE; el 8% de las pacientes con HE atípica
simple y el 29% de pacientes con HE atípica
compleja progresan a CE 2,28,29-31.
En 2014, la Organización Mundial de la
Salud 1,32 respalda una nueva clasificación de
la HE: 1.- HE no atípica que reemplaza la HE
benigna sin atipias y 2.- la HE atípica, tam-
bién denominada neoplasia intraepitelial
endometrial/endometroide (NIE), la cual ha
sido reconocida como la previamente deno-
Hiperplasia endometrial: patogénesis, factores de riesgo y diagnóstico 105
Vol. 66(1): 101 - 115, 2025
minada HE con atipias y es considerada como
la lesión precursora del CE. La NIE no debe
confundirse con el carcinoma intraepitelial
endometrial (CIE), que es una lesión precur-
sora del carcinoma uterino seroso papilar, el
cual es más agresivo y representa entre el
5 al 10% de los CE y el 40% de las muer-
tes producidas por los CE 4,32. Según Ring y
col. 4, esta clasificación binaria permite un
pronóstico más sólido; no obstante, algunos
patólogos y oncólogos ginecológicos están
más familiarizado con el esquema de 1994
(HE simple y compleja, con y sin atipias) y
continúan haciendo referencia a él.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo generalmente se
asocian con un aumento de Es circulante en
relación con la P6. Entre los factores de ries-
go para el desarrollo de una HE y/o un CE se
pueden mencionar: edad mayor de 45 años,
nivel educacional elevado, oligomenorrea/
amenorrea, menarquia temprana, menopau-
sia tardía, nuliparidad, índice de masa cor-
poral elevado u obesidad, diabetes mellitus,
hipertensión arterial, síndrome de ovarios
poliquísticos, terapia hormonal de reempla-
zo estrogénica sin oposición progestacional,
terapia con tamoxifeno, antecedentes fami-
liares, Síndrome de Cowden y de Lynch 5,33.
Esto es importante a tener en cuenta por-
que entre el 10% y el 20% de los CE ocurren
antes de la menopausia, principalmente en
mujeres de edad entre los 40 a 50 años. En
2011, Opolskiene y col. 34 reportaron una in-
cidencia de HE sin atipia del 4%, con atipia
del 2% y CE del 24% en mujeres mayores de
45 años.
Obesidad. La obesidad se asocia con
niveles elevados circulante de Es en sangre
en relación con la P por varios mecanismos,
incluidos el aumento de la conversión de an-
drostenediona en estrona en el tejido adipo-
so y la disminución de la globulina transpor-
tadora de hormona sexuales, lo que ayuda a
que persista la anovulación crónica 35,36; la
magnitud de la obesidad parece ser propor-
cional al riesgo tanto de la HE como del CE6.
Epplein y col. 37 demostraron que las muje-
res obesas (IMC >30 kg/m2) presentan un
riesgo 4 veces mayor de presentar HE con
atipias y aquellas con un IMC 40 kg/m2
tienen 13 veces de riesgo mayor de desarro-
llar una HE con atipias y 23 veces mayor de
presentar un HE sin atipias 26,37.
Anovulación crónica y síndrome de
ovarios poliquísticos: Las mujeres anovula-
torias pueden tener un riesgo hasta 3 veces
mayor de sufrir CE38. Aunque la edad pro-
medio en el momento del diagnóstico de la
HE con atipia es a partir de la 5ª década de
la vida, las mujeres con amenorrea crónica
están en riesgo entre los 20 y 30 años39. La
afección más común asociada con la ano-
vulación crónica es el síndrome de ovarios
poliquísticos (SOP), aunque la anovulación
también puede ocurrir en el período peri-
menopáusicas o periodo de transición. El
síndrome afecta entre el 8% y el 13% de
las mujeres en edad reproductiva y, según
la OMS 40, hasta el 70% de las mujeres con
esta patología no son diagnosticados y es la
causa de anovulación e infertilidad más co-
mún en esa población 41; entre las comorbi-
lidades comúnmente asociadas con el SOP
están la obesidad, infertilidad, nuliparidad
y diabetes, factores estos de riesgo para de-
sarrollar HE 6.
Nuliparidad e infertilidad. La nulipa-
ridad y la infertilidad parecen ser factores
de riesgo independientes para la HE y el CE,
con odds ratios (OD) de 2,8 y un intervalo
de confianza (IC) del 95%, 1,1–7,2 para la
nuliparidad y de un OD 3,6 con IC del 95%,
1,3 –9,9 para la infertilidad15. Esta asocia-
ción tiende a estar incrementada cuando se
ajustan o se comparan con el estado mari-
tal, sugiriendo que la infertilidad más que
la nuliparidad es el factor de riesgo para
desarrollar HE y/o CE 5,42. Además, ambas
afecciones están asociadas con otros facto-
res de riesgo de HE, incluidos la anovula-
ción crónica, la obesidad y el SOP. El riesgo
de presentar una HE compleja con atipia es
inversamente proporcional con el número
de partos 34.
106 Núñez-Troconis
Investigación Clínica 66(1): 2025
Moduladores selectivo de receptores
estrogénicos. Algunos moduladores selecti-
vos de los receptores de estrógenos (SERM)
aumentan el riesgo de HE. Los SERM tienen
actividad mixta, agonista o antagonista del
receptor de estrógeno (RE), dependiendo del
tejido diana. El tamoxifeno es un SERM que
actúa como antagonista del RE en el tejido
mamario; por lo tanto, se usa comúnmente
para prevenir y tratar el cáncer de mama 6.
Sin embargo, el tamoxifeno actúa como un
agonista de los RE en el útero por lo que su
uso está asociado con un mayor riesgo para
desarrollar una HE y el riesgo de desarrollar
un CE es 2,5 veces mayor 43,44. Otro SERM,
el raloxifeno, actúa como antagonista del RE
tanto en mama como en tejido endometrial;
por lo tanto, no aumenta el riesgo de CE 45.
Runowicz y col. 44, en un estudio compara-
tivo en mujeres posmenopáusicas, compa-
raron el raloxifeno con el tamoxifeno y de-
mostraron una incidencia significativamente
menor de HE en que usaron raloxifeno (OD:
0,19; IC 95%, 0,12–0,29) y CE (OD: 0,55; IC
95%, 0,36–0,83).
Cáncer colon rectal no polipoideo he-
reditario o síndrome de Lynch. Esta condi-
ción genética autosómica dominante está
asociada con un mayor riesgo de presentar
una variedad de cánceres vinculados a muta-
ciones hereditarias relacionadas con la repa-
ración del ADN. Las mujeres con el síndrome
de Lynch tienen un riesgo de por vida del
40% a 60% de desarrollar CE, en compara-
ción con los no portadores de estas mutacio-
nes 46,47.
Diabetes La asociación entre la diabe-
tes y varios tipos de cáncer ha sido recono-
cida durante más de un siglo 48. La diabetes
aumenta el riesgo de CE en aproximadamen-
te el doble que en la población no diabéti-
ca 49; es probable que haya más de un me-
canismo para explicar esta asociación. Una
posibilidad es la resistencia a la insulina y la
hiperinsulinemia asociadas a la diabetes tipo
2 ya que la insulina estimula la proliferación
celular 6,48,50.
Factores genéticos Las alteraciones
genéticas más comunes en la HE atípica y
en el CE son la inestabilidad de microsaté-
lites (IMS), las mutaciones PTEN, la muta-
ción K-ras, la mutación beta-catenina y la
mutación de la subunidad catalítica alfa de
la fosfatidilinositol 3-kinasa (PIK3CA) 51-55.
PTEN está implicado en la patogénesis de
las lesiones endometriales y puede preceder
al desarrollo de la HE 50. Un estudio inmu-
nohistoquímico reveló un papel importante
de los genes reparadores de errores de coin-
cidencia (hMLH1 y hMSH2) en el desarrollo
de la HE atípica y en el CE 56. En pacientes
con diagnóstico de HE se ha hallado un des-
equilibrio genómico importante y la ausen-
cia frecuente del brazo corto del cromoso-
ma 8 56,57. Igualmente, se ha observado una
desregulación de CTNNB1/β-catenina en la
HE simple atípica, en la HE compleja con
atipia y en la NIE 58. Más aún, se ha asocia-
do los alelos mutantes de los polimorfismos
rs1800716 de CYP2D6 con una mayor pro-
babilidad de tener un endometrio con un
espesor de ≥5 mm en mujeres posmenopáu-
sicas que toman tamoxifeno 59. También se
ha encontrado que el polimorfismo CYP17
tiene una correlación con la HE y el CE. Del
mismo modo, se ha reportado un aumento
significativo del genotipo A1/A1 y una dis-
minución del genotipo A1/A2 en pacientes
con HE atípica 60. Un reciente estudio mos-
tró el papel de los polimorfismos funcionales
de un solo nucleótido tales como: CYP2D6,
CYP17, COMT, APOE y HFE, en los genes de
la catecol-O metiltransferasa, de la apolipo-
proteína E y de la hemocromatosis en HE y
CE 61. Gerard 62 indica que el 54% de CE y
49% de adenocarcinomas endometroides de
ovario presenta mutación en la subunidad
catalítica alfa de la PIK3CA; este hallazgo su-
giere que su inhibición pudiera servir como
agente terapéutico en potencia.
Terapia hormonal de reemplazo. Las
mujeres posmenopáusicas que toman suple-
mentos de Es tienen mayor riesgo de HE si no
se utiliza P, o una progestina o progestágeno
Hiperplasia endometrial: patogénesis, factores de riesgo y diagnóstico 107
Vol. 66(1): 101 - 115, 2025
(Ps) para oponerse a la acción de los Es2. El
riesgo de desarrollar una HE aumenta con la
dosis y la duración del tratamiento con los Es
63,64. En el estudio denominado PEPI (Postme-
nopausal Estrogen/Progestin Interventions),
se encontró que las mujeres que recibieron
solo estrógenos equinos conjugados (EEC)
tenían más probabilidades de desarrollar HE
simple (28% a 1%), HE compleja (23% a 1%)
y HE con atipia (11,8% a 0%) al compararlas
con las mujeres que recibieron EEC con una
Ps en forma cíclica o continua 65.
Citocinas y marcadores inflamatorios.
El endometrio posee un sistema de citoci-
nas equilibrado durante la fase proliferativa
y secretora del ciclo menstrual. La inflama-
ción representa un factor importante en el
desarrollo de la HE 26. Zhdanov y col. 66 re-
portaron en 2003 un desequilibrio en el sis-
tema de citosinas en la HE atípica, la cual
se asoció con una producción reducida del
factor de necrosis tumoral-α (TNF-α), del an-
tígeno nuclear celular proliferativo y ARNm
del factor de crecimiento epitelial, así como
también con un aumento de la producción
del ARNm del Fas. De igual modo, se encon-
tró que la expresión de los genes del recep-
tor 1 del TNF, interleucina-1β (IL-1β) e IL 12
disminuyó solo en la HE quística glandular,
mientras que la expresión del gen del factor
de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-
1) disminuyó solo en la HE adenomatosa 67.
La producción de IGF-1 es inducida por
el estradiol (E2) y este factor está implica-
do en los efectos proliferativo que tiene los
Es en el útero 68. Igualmente, se ha encon-
trado que el receptor de IGF-1 (IGF-1R) se
expresa en niveles más altos en la HE y en el
CE, en comparación con el endometrio pro-
liferativo 69. Se ha demostrado que el TNF se
expresa en el endometrio normal asi como
en HE simples y complejas, pero es regulado
negativamente en la HE atípica y en el CE.
Asimismo, el factor de transcripción nuclear
factor-κB también se encontró expresado en
el endometrio en proliferación y en la HE,
pero su expresión fue menor en el CE 70.
Tumores suprarrenales secretores de
andrógenos. Es una causa muy rara; los an-
drógenos secretados por estos tumores son
metabolizados periféricamente a Es2.
Tumores de las células de la granulosa
del ovario
Los tumores de las células del granulo-
ma (TCG) se mencionan como causantes de
HE y CE por su capacidad de secretar Es. El
TCG puede ocurrir a cualquier edad, pero se
presenta más comúnmente durante el perío-
do perimenopáusico o posmenopáusico tem-
prano, con una edad media de diagnóstico
entre 50 y 54 años 71.
En el 2001 la Sociedad de Obstetras y
Ginecólogos de Canadá 72 publicó una eleva-
da significancia estadística de los diferentes
factores de riesgos capaces de ocasionar una
HE y/o un CE en mujeres que presenten uno
o más de estos factores, como se muestra en
la Tabla 1.
Diagnóstico
Antes de proceder al estudio de la causa
de la SUA, debe ser descartado un embarazo.
Una historia clínica detallada y un examen
físico cuidadoso permite realizar un buen
diagnóstico; sin embargo, es importante te-
ner en cuenta la edad de la paciente ya que la
HE y CE se encuentran más frecuentemente
en mujeres perimenopáusicas, menopaúsi-
cas y postmenopáusicas.
Biopsia de Endometrio
La biopsia del endometrio (BE) no re-
quiere ser realizada en todas las pacientes
con SUA, por lo que es necesario identificar
a aquellas mujeres que si la requieran 73. La
elección de las pacientes que son selecciona-
dos para realizar la BE se basa, sobre todo,
en el riesgo de presentar una HE atípica o
CE. Una buena anamnesis permite determi-
nar los factores de riesgo y el estudio de ul-
trasonido por vía transvaginal (UTV) mues-
tra el grosor del endometrio. Varios autores
emplean diferentes pautas tales como la
108 Núñez-Troconis
Investigación Clínica 66(1): 2025
edad, patologías asociadas, factores genéti-
cos, y la detección del espesor o grosor del
endometrio para determinar qué pacientes
deben someterse a una BE 74-76. Aunque Ash
y col. 77 refieren que la edad no es un factor
importante para realizar la BE, la mayoría
sugiere que la BE debe ser tomada en las pa-
cientes con SUA mayores de 45 años 75.
Los reportes o diagnósticos anatomo-
patológicos de las BE tomados en el consul-
torio son correctos entre un 87 a un 97% en
muestras adecuadas y, detectan 67 a 96%
de CE 75,78,79. Aunque la elección del método
para la toma de la BE puede afectar la pre-
cisión diagnostica, ningún método existente
es capaz de obtener un muestreo de todo el
endometrio 80.
La otra técnica para obtener una BE es
la dilatación y curetaje (DyC), considerado
hasta no hace mucho como el método “Gold
Standard”. El problema de la DyC es que se
requiere sedar o anestesiar a la paciente. En
el 10 a 25% de las mujeres que se les prac-
tica una DyC no se les descubre patología
endometrial. En el proceso se la DyC entre
un 0,6 a 1,3% se complica con una perfora-
ción uterina y en 0,4% con hemorragia, esto
se debe a que es un procedimiento a ciegas;
debe reservarse para situaciones en las cua-
les no se pueda realizar la BE o la histerosco-
pia en el consultorio 72.
La toma de la BE por medio de la his-
teroscopia, en especial a nivel de consulto-
rio, permite detectar un mayor porcentaje
de anomalías aparte de la toma de la BE, en
comparación con la DyC. Las muestras ob-
tenidas por este procedimiento son 87,3% 81
adecuadas para el estudio histológico.
La BE puede excluir HE o CE en muje-
res de 40 años o más con SUA ya que a partir
de ese grupo etario es considerado un factor
de riesgo de presentar dicha patología debi-
do a que es más probable conseguir una HE
o CA en mujeres mayores, perimenopáusicas
menopaúsicas o post-menopaúsica que en
mujeres jóvenes 73.
Imágenes
La ecografía o UTV brinda una informa-
ción bastante confiable sobre el tamaño, ubi-
cación, forma y consistencia del útero sobre
la existencia de patologías como miomas,
fibrosis uterina y adenomiosis e igualmen-
te sobre alguna patología endometrial tales
como pólipos, miomas submucosos o sospe-
cha de CE.
Tabla 1
Prevalencia y Probabilidades de Riesgo
Hiperplasia y cáncer de endometrio.
Factor Prevalencia RP 95% IC Valor p
Todas las pacientes 4,9% - -
Peso > 90 Kg 12,7% 5.5 (2.9-10.6) 0.0001
Edad > 45 años 7,9% 3.1 (1.5-6.1 ) 0.0016
Peso>90 Kg y Edad >45 años 22,2% - -
Peso>90 Kg y Edad<45 años 2,3% - -
Historia familar de Ca de Colon - 5.0 (1.3-19.1) 0.0182
Infertilidad - 3.6 (1.3-9.9) 0.0127
Nuliparaidad - 2.8 (1.1-7.2) 0.0267
Historia familiar de Ca de Endometrio - 5.8 (1.1-28.6) 0.0392
RP: Rata de probabilidades y 95% de Índice de Confiabilidad; Ca: cáncer.
Tomado de 72 Vilos G, Lefebvre G, Graves G. SOGC Clinical Practice Guidelines Committee Members. Guidelines
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Igualmente, nos puede informar si el
endometrio es probablemente proliferativo
o secretor; también nos puede determinar el
grosor endometrial, un endometrio de 4
es un endometrio lineal que no justifica, es
decir, es innecesaria la toma de una muestra
de endometrio, en especial en mujeres peri-
menopáusicas y posmenopáusicas debido a
las posibilidades de presentar una HE o CE
son muy poco probables 73,82,83.
Parecería lógico aplicar este mismo cri-
terio a las mujeres menstrualmente activas
con SUA, pero no existe evidencia que sus-
tente este criterio por lo que la decisión de
la toma de una BE en estas pacientes se ba-
sará en la historia clínica y factores de ries-
go 70. Paraskevaidis y col. 84 refieren que un
endometrio con un grosor de 12 mm au-
menta el riesgo de una patología premaligna
o maligna del endometrio.
Natarajan y col. 85 concluyen que la re-
sonancia magnética (MRI) tiene un valor
diagnóstico potencial para mostrar la trans-
formación maligna de la HE con atipias; sin
embargo, la MRI no es muy adecuada para
determinar la invasión del miometrio en pa-
cientes con CE.
CONCLUSIÓN
La hiperplasia endometrial es una afec-
ción ginecológica relativamente común que
afecta a mujeres en la adolescencia, en la
menopausia y en la posmenopausia. Es im-
portante entender y comprender el proceso
de origen y de su evolución, los factores de
riesgo que provocan el desarrollo de esta pa-
tología endometrial, realizar el diagnóstico
correcto para aplicar el tratamiento adecua-
do y evitar la progresión de las lesiones pre-
malignas a lesiones malignas.
Financiamiento
Ninguno.
Conflicto de intereses
El autor no tiene conflictos de intereses.
ORCID de autor
José Núñez-Troconis:
0000-0002-5334-7265
Contribuciones del autor
El autor certifica que diseñó, planificó,
revisó las referencias, analizó la información
y redactó el manuscrito.
Inteligencia Artificial
El autor certifica que no utilizó inteligen-
cia artificial para la preparación y redacción del
manuscrito de esta revisión narrativa.
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