
EDITORIAL
Modernización del uso de la clozapina
en Venezuela.
Invest Clin 66(1): 1 - 3, 2025 https://doi.org/10.54817/IC.v66n1a00
La clozapina (CLZ), es un fármaco anti-
psicótico (AP), atípico, sintetizado en 1958,
y relacionado químicamente con algunos
antidepresivos tricíclicos y con la clorpro-
mazina. Se considera atípico, por su baja
propensión a inducir efectos adversos (EAs)
motores, y fue introducido para su uso en
Europa a comienzos de 1970. Sin embargo,
en 1975 el Sistema Finlandés de fármaco-
vigilancia, atribuyó la muerte de 8 sujetos
a agranulocitosis asociada a la CLZ, por lo
cual su uso fue restringido. En 1988 Kane
y col.1, demostraron la superioridad de la
CLZ en comparación con otros APs, en un
trascendente ensayo clínico aleatorizado en
pacientes con esquizofrenia resistente al tra-
tamiento 1.
A partir de los años 90s, se autorizó el
uso de la CLZ solo en la esquizofrenia, en la
ideación suicida asociada a la esquizofrenia
y al trastorno esquizoafectivo. Sin embargo,
continuó restringida debido a la intensa mo-
nitorización hematológica requerida, y a los
numerosos EAs que se fueron identificando
progresivamente (ver adelante). En conjunto,
la CLZ, fue considerada un fármaco de uso
ocasional y relativamente relegada por las ins-
tituciones psiquiátricas en todo el mundo1.
A mediados de los años 90, comenzó
entonces una nueva etapa en la historia de
la CLZ. Por una parte, la comprensión de su
farmacocinética ha permitido entender me-
jor sus complejos EAs, y por otro lado, su uso
aunque no aprobado oficialmente, en diver-
sos trastornos psiquiátricos y neurológicos,
ha demostrado tal efectividad tal, que ha
llevado a que se acuñe la expresión “La Mo-
dernización de la Clozapina” 1. En la actua-
lidad, la CLZ también se utiliza de manera
no aprobada, en casos severos de trastorno
bipolar, ansiedad generalizada, trastornos
del neurodesarrollo, trastornos de conducta
asociados con demencia, personalidad lími-
te, en psicosis asociadas con el abuso de sus-
tancias y a la enfermedad de Parkinson, y en
la discinesia tardía 1,2.
Los expertos en el uso de la CLZ, reco-
miendan enfáticamente, que se establezcan
“Clínicas de CLZ”, como una sección de los
departamentos de psiquiatría clínica, donde
un personal especialmente entrenado, atien-
da pacientes tratados con el fármaco, y don-
de se cuantifiquen sus niveles séricos y los
de su metabolito principal. Recientemente
comprobamos que, de los países de la Améri-
ca Latina, sólo Chile cuenta con tal servicio.2
Tenemos entonces, a nuestra disposición, un
medicamento altamente efectivo, pero con
un rango de seguridad muy estrecho, pues
sus EAs están directamente relacionados
con su concentración sanguínea. El llamado
Índice Terapéutico de un fármaco, resulta
de dividir la concentración plasmática por
encima de la cual hay riesgo de toxicidad,
entre la concentración efectiva mínima. La
CLZ tiene el Índice Terapéutico más bajo
entre todos los APs de uso en la actualidad,
(600/350 ng/mL = 1.7) 3.
Los EAs asociados a la CLZ pueden orga-
nizarse cronológicamente. A corto plazo (1-4
meses de su inicio), pueden ocurrir neumo-
nía, miocarditis, neutropenia, fiebre inexpli-
cable, hipotensión, síncope, eosinofilia con
síntomas sistémicos, hepatitis y pancreatitis.
A mediano y largo plazo (> 4 meses) pueden
presentarse hipomotilidad gastrointestinal
(HMGI), síndrome metabólico, priapismo y
cáncer hematológico y no hematológico. En
cualquier momento del tratamiento, pueden
ocurrir HMGI, neutropenia y disminución del