Morales, J. Revista de Filosofía, Vol. 41, Nº110, 2024-4, (Oct-Dic) pp. 41-60 43
Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela. ISSN: 0798-1171 / e-ISSN: 2477-9598
De allí, el especial énfasis que le dedica Galtung a la necesidad de construir vinculos
simétricos que como resultado de la adopción mutua de parámetros de coexistencia
pacífica den lugar a la praxis del respeto activo, al orden en el tratamiento de unos con
respecto a otros que ostentan cosmovisiones diversas, hasta lograr desbloquear los
prejuicios y trascender hacia fines constructivos que eviten la instrumentación de la
violencia que denigra, somete a la humillación y desmorona la integridad humana
(Battistessa, 2018; Morales, 2024).
De este modo, los planteamientos de Galtung como promotor de una convivencia
fundada en los parámetros del pacifismo, deja ver la necesidad de motivar en todas las
dimensiones de la sociedad el sentido profundo de apertura para valorar el conflicto desde
fines constructivos; es decir, desde actitudes enfocadas en la precisión de su raíz
verdadera, su origen y secuelas, como componentes en razón de los cuales desplegar
acciones colectivas que permitan en palabras del autor “trazar un mapa del conflicto, las
partes implicadas, los objetivos , los enfrentamientos/temas de fondo” (Galtung, 1998: 14).
Esto supone el despliegue de la comprensión en sentido amplio, con la finalidad de
precisar los elementos estructurales que requieren tratamiento específico, es decir, la
puesta en diálogo fecundo de las diferencias que le indique a los implicados los efectos
perniciosos y su vinculación directa en la reducción significativa de las posibilidades de
supervivencia, así como del bienestar integral que involucra entre otros aspectos la libertad
para manifestar las propias identidades y cosmovisiones desde el pluralismo.
En otras palabras, el diálogo profundo se deja ver en los planteamientos de Galtung
como el mecanismo que potencia la reconciliación humana entre pertenencias diversas;
proceso que da lugar a la construcción de vínculos horizontales de reconocimiento, a través
de los cuales es posible consolidar posiciones consensuadas que al compatibilizar intereses
se asumen como el camino para delinear formas de convivialidad libres de imposiciones,
de arbitrariedades y en caso extremo de violencia en sus múltiples manifestaciones
(Galtun, 2009).
Este desafío precisa de la humanidad la disposición plena para asumir la vida en
comunidad desde el proceder virtuoso, pacífico y con convicción colectiva (García, 2000);
requerimientos que refieren a su vez a la praxis del civismo que unifica y potencia el
diálogo externo que adjudica a cada sujeto la responsabilidad compartida, en la que se
superponga lo simétrico, los vínculos de la horizontalidad y la adopción de roles en el
marco de la justicia social inclusiva que permita a todos ejercitarse en la reconciliación y la
gestión de los conflictos, procesos que suponen un elevado sentido del compromiso con la
cooperación como elemento catalizador en razón del cual lograr la cohesión social plena
(Galtung, 2003).
Entonces, construir la paz como elemento ampliamente trabajado por Galtung,
requiere la promoción de una consciencia horizontal en la que los miembros del contexto
socioeducativo asuman el rol activo de actuar desde el esfuerzo común, el diálogo fraterno,
la visión de conjunto y la interdependencia; como mecanismos en razón de los cuales
potenciar la revinculación, proceso al que se asume como el resultado de la conjugación de
varios factores, a decir: la disposición para establecer lazos de comunicación, la