
Bello
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observar con un análisis que comprenda esta idea, es que
el cono podría cubrir casi toda la supercie del fondo del
lago, pero con un espesor de pocos centímetros o despla-
zarse a zonas fuera del sitio acostumbrado. Es más proba-
ble que se achate de manera muy drástica. Una rápida re-
cuperación de las condiciones químicas del cono después
de estas lluvias torrenciales resulta poco probable. Si esto
que estoy diciendo es verdad, signica que la información
disponible sobre la dinámica hidrológica del lago y sus mo-
delos de funcionamiento deben ser revisados y adaptados a
esta nueva realidad.
Los estudios sobre la dinámica del epilimnnio, conside-
rados ahora como una capa mixolimnética, presentan otro
matiz. Los estudios de las características de la distribución
físico-química y biológica de perles verticales del lago, y
en especial del cono, fueron interpretados de manera equí-
voca durante todos estos años. Todos los datos obtenidos
hasta un metro de profundidad por distintos investigado-
res e instituciones deben ser reinterpretados o desechados.
Esbozaré, hipotéticamente, cuál podría ser la dinámica
hidrológica del lago y su cono. La cuenca del lago de Ma-
racaibo es centrípeta e interna y con una salida al mar. La
mayoría de los grandes ríos del mundo, presentan cuencas
dendríticas con salida abierta al mar, formando deltas y es-
tuarios. Desembocan estos ríos sobre la plataforma conti-
nental del mar y se desparraman con todos sus elementos
de acuerdo a una serie de condiciones locales; pendiente de
la plataforma marina, caudal del río, transporte de sedimen-
tos, si son aguas blancas o negras, la vegetación, el clima,
la precipitación y la temperatura. Existe, de acuerdo a estas
condiciones, una clasicación de los estuarios y deltas.
El lago de Maracaibo es atípico de acuerdo a su cuenca
centrípeta e interna y no se asemeja a otros estuarios o ini-
cio de formas deltaicas de otras partes del mundo. La crea-
ción de un canal articial permite un mayor contacto con
el mar y una salida más expedita de las aguas dulces aca-
rreadas por los ríos al lago. Los ríos se convierten en vec-
tores de fuerza que inuyen con su masa, sobre la masa de
agua salada que entra por el canal articial, desplazándolas
de acuerdo a su volumen y energía potencial. El movimien-
to de estas aguas saladas ocurrirá en el fondo del lago de
acuerdo a su mayor densidad. Está aguas marinas del fon-
do por denición (presentan una alta resistencia térmica),
nunca se mezclan. Las aguas dulces, sobre todo en época
de lluvias, ocupan todo el perl de profundidad desde su
desembocadura en el lago ya que empujan y desplazan las
aguas salinas del fondo. Es decir, que el lago presenta con-
diciones holomícticas en las zonas de gran inuencia de los
ríos. Los ríos de mayor caudal tendrán mayor inuencia
sobre el movimiento de estas aguas salinas y su ubicación
en el lago de Maracaibo.
Que el lago presente una cuenca interna que no desem-
boca directamente en el mar sino a través de un estrecho,
dene algunos aspectos de la hidrodinámica; las aguas dul-
ces tienden a salir por arriba y por las márgenes del estre-
cho. Por el fondo y por la margen contraria entra el agua
del mar. A todo esto hay que sumarle el efecto de las mareas
que al igual que los ríos, pero de manera más periódica y
regular, permite mayor o menor entrada de aguas marinas
de acuerdo a su volumen y energía potencial. Se debe con-
siderar también la fuerza de Coriolis debido a la gran masa
de agua del lago. Sin embargo, sus efectos deben ser más
evidentes en las capas del mixolimnio. Es por toda esta di-
námica, que resulta lógico pensar que el lago de Maracaibo
es realmente un lago meromíctico.
Si consideráramos por un momento, que los ríos cesen
sus caudales o los disminuyan apreciablemente, como se
observa para algunas épocas de sequías extremas, el cono
monimolimnético cubriría grandes extensiones del fondo
a la supercie y se podrían observar claramente los estratos
mencionados, típicos de los lagos meromícticos.
La denominación de parcial, se reere a que las aguas
más saladas y pesadas que se deberían mantener en el fon-
do son empujadas a la costa oriental del lago debido al
poderoso efecto del río Catatumbo y a los otros ríos que
generan los patrones de corrientes que se crean en el lago,
junto con las mareas y el viento. Toman la forma de cono
análogamente, al igual que un vórtice creado por una li-
cuadora, desplazada fuera del centro. Este enfoque sobre
la dinámica del lago permite comprender los efectos de la
cuña salina y cuya formación probablemente sea antigua,
pero menos marcada.
Resulta indudable, de acuerdo con los datos suminis-
trados por algunos investigadores, que en el siglo pasado
hubo un incremento general de la salinidad por el dragado
del canal de navegación a lo largo del estrecho. Un incre-
mento salino de 2‰ en el lago de Maracaibo, además ha
elevado la estabilidad en el cono. Un cálculo de la resisten-
cia térmica relativa en un perl del cono revelaría cuáles
son las fuerzas y efectos necesarios para que el viento o las
corrientes pudieran romper y mezclar las aguas que for-
man el cono. En mis estimaciones preliminares he podido
observar valores relativamente altos, comparados con los
que se obtienen para los lagos holomícticos.
Estas consideraciones e indicios me han convencido de
la necesidad de aceptar que hemos venido manejando una
noción limnológica errónea del lago de Maracaibo, un sis-
tema no holomíctico sino meromíctico, y sobre esta base,
por muchos años fallida, también sobreestimando los efec-
tos de la salinidad del lago en su proceso de eutrozación.
Se impone la necesidad de un nuevo modelo descriptivo e
hidrodinámico del lago de Maracaibo.